El pasado 19 de mayo, la Comisión Europea ha presentado el Plan de Acción sobre Fertilizantes, para garantizar la disponibilidad y asequibilidad de los fertilizantes, así como para asegurar la producción nacional y la autonomía estratégica de la UE, en un proceso de transición hacia sistemas circulares y con bajas emisiones de carbono.
El Plan de Acción subraya la importancia estratégica de la producción nacional de fertilizantes para la producción agrícola y la capacidad industrial de la UE. No obstante, si bien reconoce los retos de competitividad y los riesgos de desindustrialización del sector en Europa, no propone medidas concretas para ayudar al mantenimiento de su propia industria, una de las más eficientes y sostenibles a nivel mundial y con capacidad suficiente para abastecer la demanda interna de fertilizantes con productos de calidad.
Las palabras de reconocimiento del papel esencial de la industria de fertilizantes para la seguridad alimentaria lamentablemente no se plasman en medidas concretas de apoyo a las empresas europeas para reforzar su actividad productiva y su competitividad. En su lugar, la Comisión propone fomentar la diversificación, en el marco de la estrategia Global Gateway y otras iniciativas que otorgan ayudas a inversiones en países terceros, provocando la deslocalización y la desindustrialización en Europa. Además, propone medidas comerciales adicionales, para favorecer la importación de países terceros.
Los agricultores necesitan un acceso estable a los fertilizantes, a precios asequibles, para seguir produciendo alimentos. Por ello, consideramos esencial el apoyo directo a los agricultores europeos para la compra de fertilizantes, en línea con las ayudas que han sido publicadas por el Gobierno español.
Ante la crisis actual que está viviendo el sector y los problemas de suministro, la Comisión propone el empleo de nutrientes provenientes de fuentes secundarias y productos orgánicos. No obstante, aunque estos materiales pueden complementar a los fertilizantes minerales, su potencial es bastante limitado. De acuerdo con los estudios de la Universidad de Wageningen, con las tecnologías actuales, los fertilizantes orgánicos pueden sustituir como máximo el 3 % de los fertilizantes nitrogenados que se aplican actualmente, lo que demuestra el papel esencial de los fertilizantes minerales.
Por tanto, es imprescindible un apoyo claro a la industria europea para poder asegurar el suministro, prevenir la desindustrialización y reducir la dependencia de fuentes externas. En este sentido, esperamos que la Comisión implemente medidas concretas, viables y eficaces para garantizar un acceso estable y a precios asequibles a la energía y las materias primas, así como una financiación específica, un marco regulatorio y unas condiciones que permitan preservar la competitividad de las empresas y ofrecer la confianza necesaria para que puedan seguir invirtiendo en nuevas tecnologías.